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Introducción
Un video reciente en redes sociales mostraba a una joven recogiendo agua de un bebedero para ganado, vertiéndola en un vaso y bebiéndola. El mensaje pretendido era fácil de entender: los bebederos para ganado deben estar limpios. Si el agua está sucia, viscosa, llena de alimento, estiércol, algas o residuos flotantes, no debemos esperar que los terneros o las vacas la beban voluntariamente.
Ese es un mensaje importante. La calidad del agua importa. El agua fresca y limpia favorece el consumo de alimento, el desarrollo ruminal, el crecimiento, la producción de leche y la resistencia al estrés por calor. Un bebedero sucio no es solo poco atractivo; es un mal manejo.
Pero beber del bebedero no es la demostración correcta. Una mejor forma de decirlo es esta: el objetivo no es demostrar que usted puede beber del bebedero. El objetivo es asegurarse de que el ternero quiera beber de él.
Un bebedero para ganado puede ser aceptable para el ganado y, aun así, no ser seguro para las personas. El agua potable para humanos y el agua de bebida para el ganado no se evalúan con el mismo estándar. El problema no es solo la fuente de agua. Una vez que el agua entra en el bebedero, pasa a formar parte del ambiente animal. El ganado puede contaminarla con saliva, secreciones nasales, partículas de alimento, tierra, estiércol y orina. Las aves, roedores, insectos, animales silvestres, polvo, algas y biopelículas también pueden contribuir con contaminación adicional. El agua que parece limpia no necesariamente es microbiológicamente segura.
Riesgo zoonótico
La preocupación es la enfermedad zoonótica: infecciones que pueden transmitirse de los animales, o del ambiente animal, a las personas. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) señala que las infecciones zoonóticas pueden propagarse por contacto directo con animales, contacto con ambientes animales contaminados, o ingestión de alimentos o agua contaminados. Los animales también pueden portar organismos infecciosos sin parecer enfermos.
El ganado es un reservorio natural de varios organismos que pueden causar enfermedad en humanos. Un bebedero no es un recipiente estéril; es un punto de recolección ambiental. Los riesgos más realistas son los patógenos fecal-orales y transmitidos por el agua. Estos incluyen E. coli productora de toxina Shiga, incluyendo O157:H7, Salmonella, Campylobacter, Cryptosporidium, Giardia y, en algunas situaciones, Leptospira.
El riesgo “grande y feo” del ganado es E. coli productora de toxina Shiga. El ganado puede portar estas bacterias sin signos clínicos, y las personas pueden infectarse después del contacto con animales contaminados, heces, ambientes animales, alimentos o agua. La enfermedad puede variar desde diarrea leve hasta diarrea sanguinolenta grave y, en algunos casos, síndrome urémico hemolítico.
Cryptosporidium parvum es otra preocupación importante, especialmente alrededor de los terneros. Es común en terneros jóvenes, puede eliminarse en las heces y puede sobrevivir en el ambiente. La infección humana puede causar diarrea acuosa grave, y el agua contaminada es una vía de exposición bien reconocida.
La leptospirosis es un tipo diferente de riesgo. Está asociada con agua o suelo contaminados con orina de animales infectados, incluyendo ganado, roedores y animales silvestres. El organismo puede ingresar a través de membranas mucosas o piel dañada, y la exposición a agua contaminada es una vía reconocida de infección.
Un sorbo de un bebedero no garantiza enfermedad. Muchas personas probablemente no sufrirían ninguna consecuencia evidente. Pero ese no es un buen estándar para la inocuidad alimentaria, la salud pública o la educación en la granja. La lección correcta no es: “Lo bebí y estoy bien”. La lección correcta es: “Esta es una exposición innecesaria”.
Los bebederos limpios siguen siendo importantes
Nada de esto cambia el punto básico de manejo. Los bebederos deben estar limpios, frescos y ser atractivos. No se debe pedir a los terneros ni a las vacas que beban agua que nos daría vergüenza mostrar a un visitante. El agua sucia puede reducir el consumo de agua. La reducción en el consumo de agua puede disminuir el consumo de iniciador en terneros, reducir el consumo de materia seca en vacas y empeorar el desempeño durante el clima caluroso.
El estándar práctico debería ser:
- Lo suficientemente limpia para que el ganado quiera beberla.
- Lo suficientemente limpia para que usted se sienta cómodo mostrándola a su veterinario, nutricionista, cliente o abuela.
- Pero no algo que usted deba beber.
El buen manejo de los bebederos incluye:
- Retirar estiércol, alimento y residuos visibles. Las partículas de alimento en el bebedero favorecen el crecimiento microbiano y contribuyen al olor, la formación de limo y el rechazo.
- Cepillar la biopelícula. La capa viscosa en el interior de un bebedero no es solo suciedad. La biopelícula puede proteger microorganismos y hacer que el bebedero sea más difícil de limpiar si se permite que se acumule.
- Controlar las algas. El crecimiento de algas es común en tanques exteriores, especialmente en clima cálido y con luz solar. El crecimiento abundante de algas reduce la palatabilidad e indica que la limpieza está atrasada.
- Revisar el caudal y el acceso. El agua no solo debe estar limpia; debe estar disponible. Un bebedero limpio con una tasa de reposición deficiente todavía puede limitar el consumo.
- Limpiar con mayor frecuencia en clima cálido. El calor, la luz solar, la materia orgánica y la baja renovación del agua aumentan la necesidad de limpieza.
- Prestar atención especial a las áreas de terneros. Los terneros jóvenes son más vulnerables a los patógenos entéricos, y los ambientes de terneros con frecuencia contienen cargas más altas de organismos como Cryptosporidium y E. coli patógena.
El mejor mensaje
“Lo suficientemente limpia para beber” es una frase memorable, pero debe usarse con cuidado. Como metáfora, nos recuerda que el ganado merece agua fresca y limpia. Como demostración literal, envía el mensaje equivocado. Una mejor frase educativa es: mantenga el agua del ganado lo suficientemente limpia para que ellos quieran beberla, no para que alguien en Instagram pueda demostrar un punto.
O incluso más corto: los bebederos limpios son buena ganadería. Beber de ellos no lo es.